Laudato si’, mi’ Signore (1 – 2)

1. « Laudato si’, mi’ Signore » – « Alabado seas, mi Señor », cantaba san Francisco de Asís. En ese hermoso cántico nos recordaba que nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos: « Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta, y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba ».[1]

2. Esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes. Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que « gime y sufre dolores de parto » (Rm 8,22). Olvidamos que nosotros mismos somos tierra (cf. Gn 2,7). Nuestro propio cuerpo está constituido por los elementos del planeta, su aire es el que nos da el aliento y su agua nos vivifica y restaura.

[1] Cántico de las criaturas: Fonti Francescane (FF) 263.

Papa a las parejas: No mezcléis a los niños en vuestras peleas

(Fuente: Rome Reports)
Como nos tiene acostumbrados, antes de comenzar su audiencia general, el Papa Francisco recorrió la plaza de San Pedro en papamóvil, saludando a la multitud y bendiciendo los niños.
Luego en su catequesis, el Papa habló de los problemas que surgen en la vida matrimonial normal: dolor y malentendidos fruto de palabras, acciones u omisiones que no se han corregido a tiempo.
FRANCISCO
“Cuando las heridas que se pueden resolver son descuidadas, se agravan. Se transforman en prepotencia, hostilidad, desprecio. A ese punto pueden convertirse en heridas profundas entre marido y mujer”.
El Papa también habló de los hijos. Dijo que cuando la pareja se deja llevar por un enfado, éste  se convierte en odio y división y hace sufrir a los niños.
FRANCISCO
“Cuando los adultos pierden la cabeza, cuando piensan sólo en sí mismos, cuando papá y mamá se insultan, el alma de los niños sufre mucho. Se desespera, y son heridas que dejan una cicatriz para toda la vida”.
El Papa también agregó que los padres no pueden comprar el afecto de sus hijos o compensar sus palabras hirientes con regalos.
FRANCISCO
“Cuando un hombre y una mujer se comprometen a ser una sola carne y a formar una familia, y piensan obsesivamente en sus propias exigencias de libertad y gratificación, esta distorsión hiere profundamente el corazón y la vida de los hijos”.
A pocos meses del Sínodo sobre la Familia que comenzará en octubre, el Papa también pidió a la Iglesia que reflexione sobre cómo acompañar mejor a quienes atraviesan las llamadas “situaciones irregulares”, como por ejemplo a personas divorciadas que se han vuelto a casar.

Papa Francisco habla en audiencia general sobre cómo resolver discusiones de pareja

Fuente: Rome Reports
En su catequesis semanal el Papa reflexionó sobre los conflictos que surgen en las familias; las “palabras, acciones y omisiones” que “hieren”, siembran división y perjudican la convivencia.
Dijo que es especialmente importante que los esposos eviten el resentimiento y que curen las heridas a tiempo porque “cuando se hacen daño, el alma de los niños sufre”.
RESUMEN DE LA CATEQUESIS DEL PAPA EN ESPAÑOL
Queridos hermanos y hermanas:
En la catequesis de hoy reflexionamos sobre las heridas que se producen en la misma convivencia familiar. Se trata de palabras, acciones y omisiones que, en vez de expresar amor, hieren los afectos más queridos, provocando profundas divisiones entre sus miembros, sobre todo entre el marido y la mujer.
Si estas heridas no se curan a tiempo se agravan y se transforman en resentimiento y hostilidad, que recae sobre los hijos. Cuando los adultos pierden la cabeza y cada uno piensa en sí mismo; cuando los padres se hacen daño, el alma de los niños sufre marcándolos profundamente.
En la familia todo está entrelazado. Los esposos son “una sola carne”, de tal manera que todas las heridas y abandonos afectan a la carne viva que son sus hijos.
Así se entienden las palabras de Jesús sobre la grave responsabilidad de custodiar el vínculo conyugal, que da origen a la familia. En algunos casos, la separación es inevitable, precisamente para proteger al cónyuge más débil o a los hijos pequeños. Pero no faltan los casos en que los esposos, por la fe y el amor a los hijos, siguen dando testimonio de su fidelidad al vínculo en el que han creído.
Saludo a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica. Pidamos a la Virgen María que interceda por nuestras familias, especialmente por los que pasan por dificultades, para que sepan superar y sanar siempre las heridas que causan división y amargura. Muchas gracias y que Dios los bendiga.

Papa Francisco se reúne con líderes budistas

(Fuente: Rome Reports)
Francisco se reunió con los participantes del encuentro entre católicos y budistas de Estados Unidos coordinados por el cardenal Jean-Louis Tauran.
“Hemos reflexionado sobre cómo colaborar juntos en un mundo de divisiones”.
El Papa les dirigió un mensaje que fue traducido simultáneamente al inglés.
“Es una visita de fraternidad, de diálogo y de amistad. Y eso es bueno, es saludable. En estos momentos, en los que estamos heridos por la guerra y el odio, los pequeños gestos son semillas de paz y fraternidad. Se lo agradezco. Que Dios les bendiga”.
Francisco saludó a cada miembro de la delegación. Después, le hicieron numerosos regalos, especialmente, libros y artesanías.
Los participantes en el encuentro viajaron desde Nueva York, Chicago, San Francisco, Berkeley, Los Ángeles y Washington.
“Santidad, gracias por su liderazgo”.
El Papa bendijo algunos de los objetos que llevaban los participantes consigo.
Y también recibió una bendición. La bendición tradicional budista.
“Santo Padre, es la bendición budista”.
El diálogo entre ambas religiones estaba centrado en el entendimiento mutuo. En esta reunión se ha hablado además de cómo colaborar juntos para contribuir en la sociedad.
El Papa Francisco se mostró muy agradecido por la reunión y se despidió sonriente.
El encuentro comenzó el 23 de junio y finaliza el 27. Está organizado por el Movimiento Focolar, la Conferencia Episcopal de Estados Unidos y el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso.

Campaña 2015

34425c_7f958112400749658af52bf0c5f89273_jpg_srz_p_350_528_75_22_0_50_1_20_0El Papa Francisco, es testigo del mensaje de salvación no sólo a través de su inmenso Magisterio, sino también, y propiamente, con su misma persona. La gente busca esperanza, la Iglesia brinda el auxilio siempre nuevo del Evangelio y el Papa da testimonio del mismo mediante un compromiso y entrega personal valiente y esforzada. Es “roca sólida” en medio de las sacudidas de la ideologías y confusión de valores en la agitación de las naciones.

El Papa Francisco no hace distinción de personas.  Lleva el amor de Dios a todos sin excepción y ve también la miseria material en la que viven millones de inocentes.  No quiere una iglesia indiferente, sino  cercana.  El Óbolo de San Pedro es una respuesta concreta para los más necesitados.  Por medio de las colectas voluntarias  se envían ayudas a todo el mundo.  Se atienden a niños abandonados, ancianos olvidados, víctimas de guerras injustas y más 123 mil proyectos de ayuda en diferentes partes del mundo.

Los desastres naturales y las victimas a consecuencia de las guerras injustas se han convertido en un flagelo para la humanidad. El Papa Francisco quiere llegar a todas esas personas inocentes y para lograrlo necesita de tu apoyo. La Colecta para la Caridad del Papa es una oportunidad para practicar nuestra solidaridad con los más pobres en el mundo. Tu ofrenda o limosna es una gracia que Dios te concede para alcanzar la santidad amando al prójimo de verdad.

Todos los fondos recaudados a nivel nacional se depositan en la cuenta corriente del Banco de Crédito: Cuenta en soles 193-1448637-0-95 y Cuenta en dólares 193-1448557-1-97, inmediatamente son transferidos a la Santa Sede a través de la Nunciatura Apostólica en el Perú para que lo recaudado sea puesto a disposición de las necesidades más urgentes que la Iglesia identifica en los proyectos establecidos.

Invitamos a todos los cristianos y hombres de buena voluntad a unirse en esta cadena de solidaridad. Dando nuestra limosna al Óbolo de San Pedro, unimos nuestras manos en torno al Papa y en torno a Jesús que nos dijo: “Lo que hagas por el más pequeño de mis hermanos por mí lo has hecho”.

Si el 28 de junio te llega un sobre para la Caridad del Papa y una estampa dentro del sobre, la estampa es para ti y la cantidad monetaria la puedes introducir en el sobre, y dejarla en tu parroquia. El corazón del Papa queda en tus manos y tu corazón generoso llegará hasta un hermano pobre que haya en el mundo.

Naturaleza de la vocación sacerdotal

La llamada al sacerdocio es don de Dios (Mt 9,38 ; Jn 6,65), predilección de Cristo (Mc 3,13) e iniciativa suya: “Yo os he elegido” (Jn 15, 16). Hay vocaciones cuando la comunidad eclesial las pide sinceramente y se prepara para recibirlas. El don de Dios se recibe tal como es y se agradece como tal. Si se pierde el sentido de don y de gracia, entonces se hace depender la identidad sacerdotal (y las vocaciones) sólo de unos factores sociales o de unas cualidades humanas personales, rebajando, a veces, las exigencias evangélicas. Ello sería el inicio de una gangrena que terminaría con la pérdida del don recibido. La comunidad evangelizadora y el mismo evangelizar han empeñado la vida en pedir y preparar vocaciones de evangelizadores.

La persona llamada al sacerdocio se siente indigna, pero amada (1 Cor 15,9; Ef 3, 8); por esto no condiciona el concepto de sacerdocio a una teoría o a una moda. La vocación es declaración de amor, que ha tenido su iniciativa en Cristo Hijo de Dios (Jn 15, 9ss). En caso de dudas y de flaquezas, hay que remitirse al mismo Señor que nos ha llamado. Una “búsqueda” de la identidad al margen de esta amistad con Cristo sería un absurdo.

 Vocación sacerdotal es amistad y seguimiento incondicional (Mc 3,14; Mt 4,19-22; Jn 15,14).El amor auténtico se rige por la generosidad. El Señor nos llamó para una amistad íntima con él, que reclama la renuncia a otros amores y a otras seguridades que no sean según él. Las diversas épocas históricas han tenido sus respectivas crisis sobre la fe; nuestra época se ha cuestionado sobre el sacerdocio. A la luz del evangelio, todo ello servirá para purificar el corazón y el ambiente, para reorientar la vida y el ministerio sacerdotal hacia la misión totalizante y sin fronteras que se ha recibido de Cristo.

 Te hemos seguido, espiritualidad sacerdotal.

Juan Esquerda Bifet

Un modelo de pastor entregado y amoroso

Los santos sacerdotes de la historia, precisamente por ser santos, siguen siendo “modelo de pastores”, según la expresión de Juan Pablo II. En efecto, “nos siguen hablando a cada uno de nosotros, por ejemplo, San Vicente de Paúl, San Juan de Avila, el Santo Cura de Ars, San Juan Bosco, el Beato (Santo) Maximiliano Kolbe y tantos otros. Cada uno de ellos era distinto de los otros, era él mismo, era hijo de su época y estaba al día con respecto a su tiempo. Pero el ‘estar al día’ de cada uno era una respuesta original al Evangelio, una respuesta particularmente necesaria para aquellos tiempos, era la respuesta de la santidad y del celo. No existe otra regla fuera de ésta para ‘estar al día’ en nuestra vida y en la actividad sacerdotal, en nuestro tiempo y en la actualidad del mundo” (Carta del Jueves Santo de 1979, 6).

Si nos preguntáramos sobre el porqué de esta fuerza y adaptación pastoral de los santos sacerdotes, seguramente lo encontraríamos en su sentido y amor de Iglesia comunión, que trasciende el espacio y el tiempo. La espiritualidad sacerdotal es el estilo de vida de un seguimiento y de una amistad, que encuentra la pauta en el mismo Jesús, Sacerdote y Buen Pastor, y en la “vida apostólica” de los Doce y de sus sucesores. A partir de este seguimiento, por el que se comparte la vida con Cristo, el sacerdote renovará continuamente el sentido y el amor de la Iglesia, que es la prolongación y el “complemento” del mismo Cristo (Ef 1: 23), el Pueblo sacerdotal, Iglesia misterio de amor y comunión de hermanos, que ha recibido del Señor la misión de insertarse en el mundo sin fronteras.

Nuestra espiritualidad sacerdotal se resume en las palabras de Pedro: “Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido” (Mt 19: 27). Es la respuesta del sígueme, siempre actual, que se hace declaración de amor por parte de Cristo y compromiso misionero por parte nuestra.

Nuestra identidad no se encuentra a partir de una teoría preconcebida sobre el sacerdocio, en abstracto. Tampoco podemos tomar como punto de partida unas preferencias personales o unas hipótesis acerca de lo que pudiera ser el sacerdocio. Sería también una equivocación depender de unas exigencias o de unos hechos históricos o ambientales, sociales o comunitarios, sin iluminarlos y criticarlos a la luz del evangelio. Una situación histórica o sociológica no es fuente de revelación, sino índice de una realidad que debe ser salvada por Cristo.

El punto de partida para analizar nuestra identidad es Cristo, que nos ha llamado para continuar la misión recibida del Padre, con la fuerza de su Espíritu, como servicio de salvación para toda la comunidad imana de todos los tiempos. Nuestro sacerdocio “ministerial” o de “servicio” es una participación especial del único sacerdocio que es el de Cristo.

Te hemos seguido, espiritualidad sacerdotal.

Juan Esquerda Bifet