Para una vida auténtica

na confidencia a los miles de jóvenes reunidos en el estadio Kasarani de Nairobi puede resumir la misión que el Papa deja a Kenia. Dijo Bergoglio, en efecto, que lleva siempre en el bolsillo un rosario y un pequeño Vía crucis, porque son estos pequeños objetos los que le recuerdan la única verdadera ayuda en el camino de la vida, acompañado por la oración constante y la contemplación de la Pasión de Jesús: un fracaso a los ojos de los hombres, pero que concluyó en la resurrección. Por esto el Pontífice no pierde la esperanza, a pesar de todas las dificultades.

Incontro con i giovani Stadio Kasarani

Con los jóvenes el Papa dialogó ampliamente, y dejó a un lado el texto preparado para responder desde el corazón a sus preocupaciones expresándose de forma espontánea en español, como había hecho en el encuentro con ocho mil religiosas, religiosos y sacerdotes. E inmediatamente después, en una sala del mismo estadio, dialogó con los obispos. Así, las dos citas, libres de todo protocolo y precedidas de la visita a uno de los barrios pobres de la capital, el barrio de Kangemi, concluyeron los días vividos en Kenia, meta inicial del primer viaje africano del Pontífice.

¿Por qué el mal, el fanatismo, el tribalismo, la corrupción? Las preguntas de los jóvenes se entrecruzaron con la reflexión y la meditación del Papa y con el mensaje que lanza, no sólo a Kenia, no sólo a África. Las cuestiones son, en efecto, las de siempre y las dificultades están por todos lados: así, también en el Vaticano hay casos de corrupción, afirmó el Pontífice. Y con una imagen muy eficaz comparó esta insidia, tan difundida en la política, con la dulzura del azúcar que produce enfermedades serias, porque la corrupción es un camino de muerte.

Detallada y severa fue la crítica a la sociedad opulenta, «adormecida por el consumo desenfrenado», en el discurso que el Papa Francisco pronunció en Kangemi. Donde se refirió a la sabiduría de los barrios populares y a la posibilidad de una cultura distinta basada en «valores que no cotizan en Bolsa», denunciando en perfecta coherencia con la enseñanza social de la Iglesia la injusticia «atroz» de la marginación urbana, la falta de acceso a infraestructuras y servicios de base (como el agua potable) y las nuevas formas de colonialismo que oprimen a África.

Que otra mentalidad es posible lo muestra también la obra de mujeres y hombres que en la consagración al Señor viven de un modo verdaderamente alternativo, para seguir la llamada de Jesús. A todos ellos el Papa les habló recordando la necesidad de la oración y del reconocimiento de los propios pecados, y le dio las gracias porque entregan «la vida en la esperanza». Vidas verdaderamente auténticas, a lo que el Pontífice exhortó en el estadio a los jóvenes para que no se desalienten en las dificultades, sino a vivirlas para superarlas, como deportistas que compiten sin dejarse corromper.

Y en vísperas de la conferencia de París sobre el cambio climático, en la sede que las Naciones Unidas tienen en Nairobi, el Papa expresó de nuevo su preocupación. Sería en efecto catastrófico que los intereses particulares prevalezcan sobre el bien común, mientras que es necesario que política y economía estén al servicio de los pueblos y se preocupen por promover estilos de vida que respeten la creación, cuya belleza se debe transmitir a las generaciones futuras.

g.m.v.

Ese puente entre Nairobi y París

Fuente: L’Osservatore Romano

Ha sido como si el abrazo recibido del pueblo keniano durante la misa celebrada en el campus universitario hubiese donado nueva energía al Papa Francisco. Lleno del entusiasmo contagioso de los cientos de miles de personas reunidas en los parques de la ciudad, y después de un breve descanso en la nunciatura, el jueves 26 de noviembre, por la tarde, el Pontífice llegó a la «St Mary’s School».

En el gran campo de deportes de esta escuela secundaria y terciaria de propiedad de la archidiócesis estaba programado el encuentro con el clero, los religiosos, las religiosas y los seminaristas. Cerca de ocho mil personas lo acogieron cuando, a las 15.45, el Papa Francisco llegó a bordo del papamóvil descubierto, ocasión que le ofreció por otra parte la breve pausa de sol entre un temporal y otro.

Conmovido por las manifestaciones de afecto de los presentes, el Papa comenzó un largo discurso de forma espontánea en el cual, como un padre atento, dio consejos a todos los consagrados.

Antes de despedirse de la escuela, el Papa quiso dar una caricia a un grupo de niños enfermos. Luego, en el coche, recorrió los 11 kilómetros que lo separaban del barrio general de la ONU en África (Unon), donde tenía en agenda uno de los encuentros más significativos de todo el viaje. En esta sede, que acoge también las oficinas de dos programas de las Naciones Unidas, la del ambiente (Unep) y la de los asentamientos (Un-Habitat), el Pontífice recordó con fuerza los conceptos fundamentales de la Laudato si’, considerando también que muchos de los problemas tratados son particularmente sensibles en el contexto continental africano. Precisamente en el centro del continente está, por ejemplo, la inmensa cuenca fluvial del Congo, uno de los pulmones de la tierra que es absolutamente necesario preservar.

De nuestro enviado Maurizio Fontana

En África con alegría

El Papa Francisco está en África: el miércoles 25 de noviembre, poco después de las 14.30 (hora italiana), con un vuelo proveniente de Roma, aterrizó en el aeropuerto internacional de Nairobi para iniciar la visita a Kenia, primera etapa del décimo primer viaje internacional que lo llevará también a Uganda y a la República Centroafricana.En un tweet lanzado por la mañana desde la cuenta @Pontifex, el Papa había dirigido su saludo al país africano: «Mungu abariki Kenya! ¡Que Dios bendiga a Kenia!». Y en un encuentro con los setenta y cuatro periodistas de diversos medios de comunicación internacionales a bordo del avión recordó: «Voy con alegría a visitar a los kenianios, a los ugandeses y a los hermanos de la República Centroafricana. Os doy las gracias por todo lo que haréis para que este viaje dé los mejores frutos».

KENYA-VATICAN-POPE-AFRICAPor la mañana, al despedirse de la residencia de Santa Marta en el Vaticano, el Pontífice había recibido el saludo de once mujeres con seis niños, provenientes de una casa refugio de las víctimas de la violencia doméstica y de la trata de la prostitución. Las mujeres —italianas, nigerianas, rumanas y ucranianas— están alojadas en una estructura gestionada por una congregación religiosa en un poblado de la región del Lacio. Con ellas los arzobispos Paul Richard Gallagher, secretario para las Relaciones con los Estados, y Konrad Krajewski, limosnero pontificio, que las acompañaba.

Anteriormente, el martes 24 por la tarde, como ya es tradición en la víspera de cada viaje, el Papa Francisco se dirigió a la basílica de Santa María la Mayor para encomendar su viaje a la protección de la Salus populi Romani.