Una tregua todavía lejana

No hay tregua para la violencia en Siria. Los combates por tierra y los ataques aéreos continúan, no obstante los llamamientos de la comunidad internacional y la propuesta rusa de un cese de las hostilidades de 48 horas para permitir el reparto de ayuda humanitaria sobretodo en Alepo, ciudad convertida en las últimas semanas en epicentro de este terrible conflicto que dura ya cinco años.

Por primera vez, ayer Rusia lanzó misiles desde barcos de guerra en el Mediterráneo dirigidos a territorio sirio. Como ha hecho público el ministerio de defensa ruso, dos naves de la Flota del Mar Negro, la Zelyony Dol y la Serpukhov, situadas a lo largo de la costa siria del Mediterráneo oriental, lanzaron tres misiles. El nuevo acto de Putin, escribe hoy el «New York Times», pretende ser una «demostración de que Rusia está en la condición de atacar desde cualquier dirección –desde Irán, los barcos militares en el mar Caspio, desde la base costera siria de Latakia, y ahora desde el Mediterraneo– en una región donde Moscú pretende consolidar su influencia».

El escenario permanece muy tenso. Y el enfrentamiento abierto entre rusos y estadounidenses ya no es una hipótesis remota. Cazas sirios siguen sobrevolando la ciudad de Hasakah, en la punta nororiental del País, controlada por curdos filo-estadounidenses. Ayer –según fuentes del Pentágono– algunos caza sirios bombardearon una zona «peligrosamente cercana» al punto en el cual se encuentran las fuerzas especiales estadounidenses que entrenan a las milicias curdas, y que por ello fueron obligadas a abandonar la zona y pedir ayuda. «Las fuerzas de la coalición sobre el terreno» intentaron ponerse en contacto con los aviones sirios, sin obtener respuesta y luego pusieron en contacto con los rusos, «que, sin embargo respondieron no estar relacionados con las operaciones». Cuando un grupo de cazas estadounidenses llegaron a la zona, los aviones sirios se habían alejado ya. Los curdos controlan gran parte del noreste y del norte de Siria, en proximidad del confín turco, donde han proclamado una región autónoma pero están todavía en guerra con las fuerzas de Damasco.

Junto a las tensiones militares, hay además una crisis humanitaria que se agrava cada día. Una nueva alarma ha llegado ayer a UNICEF, el fondo de la ONU para la infancia. «Ningún niño en Siria está a salvo, mientras siga el conflicto. Más de 3,7 millones de niños sirios con menos de cinco años no conocen nada más que huidas, violencias e inseguridad. Unos 306.000 han nacido como refugiados en países vecinos» ha expuesto un portavoz de la agencia ONU. UNICEF estima que 8,4 millones de niños sirios necesitan ayudas humanitarias en Siria y en los países vecinos.

Por lo que respecta a la situación en Alepo, el suministro de agua potable ha empeorado en las últimas dos semanas para los civiles que viven en la parte oriental de la ciudad, donde los grifos están secos y las familias no tienen suministro de agua potable a través de la red pública» ha añadido el portavoz. Al menos 100.000 niños que viven en la parte oriental de la ciudad corren riesgo de infecciones porque el agua corriente está contaminada.

Fuente: L’Osservatore Romano

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