De una guerra a otra

Huir de la violencia, guerra y persecución para encontrarse en otra zona de conflicto o expuestos a un riesgo altísimo para sí mismos y para sus seres queridos. Es la suerte que, según los datos de la OXFAM, han encontrado los 4 millones de personas y solicitantes de asilo, sólo el año pasado.

Se trata de una parte de los 65 millones de personas desplazadas en el mundo que marcan un triste récord: cifras similares no se veían desde el final de la segunda guerra mundial. El OXFAM, una confederación de ONG organizadas para la ayuda humanitaria y proyectos de desarrollo, ha intitulado «Conflictos diversos, mismo destino» su último informe que publicó en vistas de la cumbre sobre la crisis humanitaria global, en programa en la ONU para el 19 de septiembre. Son más de 20 millones las personas que han buscado refugio más allá de las fronteras, mientras que los otros, resptecto al total de los 65 millones, son inmigrantes internos, a menudo atrapados en su mismo país. OXFAM ilustró situaciones particulares, en donde el drama se encadena a otro. Por ejemplo, en Yemen, donde, no obstante los conflictos que el año pasado han causado 7500 víctimas, en los mismos meses llegaron más de 227.000 personas en fuga de Eritrea, Etiopía, Irak, Somalia y Siria.

La OXFAM, presentando el informe ayer, ha querido lanzar un claro llamamiento a los líderes del gobierno que el próximo lunes en Nueva York, en el ámbito de la asamblea general de la ONU, tratarán el tema de los refugiados y de los inmigrantes. La OXFAM, al final del informe, recomendó «asumir un compromiso decisivo dirigido a una condivisión de los compromisos». En particular, son los países ricos quienes deben individuar las «soluciones ambiciosas».

Fuente: L’Osservatore Romano

Pastoral de misericordia

Tres pequeñas perlas como aportación «para hacer que la Misericordia sea más pastoral, es decir accesible, tangible, posible de encontrar»: es el regalo que el Papa Francisco ha hecho a los prelados recientemente nombrados y que participan en los cursos de formación organizados por las Congregaciones para los obispos y para las Iglesias orientale.

Al recibirles en audiencia en el Vaticano el viernes 16 de septiembre, por la mañana, el Pontífice ha propuesto una amplia y articulada reflexión que inicia con una paterna invitación a redescubrir cada día la belleza de la vocación, en particular la primera llamada, lo que Francisco define con una imagen que evoca particularmente «la emoción de haber sido amados de antemano» por Dios. Quien, les explicó, «os ha “pescado” con el anzuelo de su sorprendente misericordia. Sus redes se han ido estrechando misteriosamente y no habéis podido hacer más que dejaros capturar». Por lo demás, añadió el Papa, «no sois los primeros en haber sido visitados por tal emoción». Lo experimentaron también Moisés, Natanael, la Samaritana, los Apóstoles y también los fariseos. Pero en este último caso tuvo lugar «cuando fueron desenmascarados por el Señor que conocía sus pensamientos pretenciosos y blasfemos. Que Dios os libre —advirtió al respecto— de quitar importancia a ese estremecimiento, de domesticarlo y vaciarlo de su poder “desestabilizador”». Una invitación, por lo tanto, a no detenerse “a mitad de camino” y a dejarse “desestabilizar”, ya que —indicó el Pontífice actualizando el discurso— «hoy muchos se enmascaran y se esconden. Les gusta construir personajes e inventar perfiles. Se hacen esclavos de los míseros recursos que recogen y a los cuales se apegan como si bastasen para comprarse el amor que no tiene precio. No soportan la emoción de saberse conocidos por Alguien que no desprecia nuestro poco, no reprocha nuestra debilidad y no se escandaliza de nuestras llagas».

Al respecto el Papa indicó en el jubileo una ocasión propicia para madurar el sentido de pertenencia a la Iglesia por parte de los obispos: «el único tesoro que os pido que no dejéis herrumbrar en vosotros —dijo— es la certeza de que no estáis abandonados a vuestras propias fuerzas». Pero el Año santo, continuó, debe constituir también un estímulo para «hacer pastoral» la misericordia de Dios en las diócesis. Es necesario, y es este el deseo de Francisco, que ella «forme e informe las estructuras pastorales de nuestras Iglesias. No se trata de disminuir las exigencias o vender a bajo precio nuestras perlas. Es más, la única condición que la perla preciosa pone a aquellos que la encuentran es la de no poder reclamar menos que el todo». Y para hacer esto Francisco ha recomendado a los nuevos obispos que cultiven ante todo la capacidad «de cautivar y atraer». Pero inmediatamente aclaró que «no se trata, sin embargo, de atraer a sí mismos». Es más, «esto es un peligro», ya que «el mundo está cansado de cautivadores mentirosos» y «de curas “a la moda” o de obispos “a la moda”». Porque «la gente “olfatea” –y se aleja cuando reconoce a los narcisistas, los manipuladores, los defensores de las causas propias, los divulgadores de vanas cruzadas».

Por último, el Papa habló de otras dos recomendaciones para los pastores: la primera se refiere a la «iniciación» a la fe del rebaño que se les confía —recordando que nadie está perdido y exhortando a los seminarios para que consideren más la calidad que la cantidad— y la segunda al «acompañamiento» del clero y de las familias. Con la consigna conclusiva de evitar «un cierto reumatismo del alma» que a menudo «impide inclinarse» sobre los sufrimientos de las personas.

Fuente: L’Osservatore Romano

Un voto para una Libia dividida

Libia permanece dividida, entre los bandos y milicias que se disputan el poder. Y es una división que, además de arriesgar que se vuelvan inútiles los esfuerzos realizados por la diplomacia internacional, favorece el autodenominado Estado Islámico, el cual si bien se encuentra en retirada en Sirte, ocupa los espacios libres dejados por el caos político.

El Gobierno de unidad nacional de Fayez Al Sarraj, sobre el cual las Naciones Unidas y la comunidad internacional habían puesto sus esperanzas de estabilidad los últimos meses, ha sufrido ayer un brusca parada con su suspensión por parte de la Cámara de representantes. El Parlamento, establecido en Tobruk, en la Cirenaica, en 2014 y rival de Trípoli, ha votado no a la confianza en el Ejecutivo nacido después de meses de negociaciones apoyadas por las Naciones Unidas y después del acuerdo de diciembre en Túnez. La suspensión ha pasado con 61 votos, 39 ausencias y un solo voto a favor, ha explicado el portavoz de la Cámara en Tobruk, Abdullah Ablahig, subrayando que la sesión, presidida por el «halcón» Aguila Saleh, había alcanzado el número legal con 101 presencias. «Hay que volver a hacer todo de nuevo» para Al Sarraj, según uno de los diputados de Tobruk, Abdel-Salam Nassiya: «Ahora el Gobierno debe ser cambiado para incluir más representantes del Este de Libia», explicó. «El voto es ilegal porque el orden del día de la sesión ha sido cambiado improvisamente», denunció en cambio el presidente de la Cámara de los representantes de Tobruk, Ihmid Houmah. Esta mañana han llegado noticias según las cuales la Cámara de los representantes de Tobruk discutirá hoy mismo la propuesta de conceder al gobierno de Trípoli la última posibilidad de formar un nuevo Ejecutivo reducido, compuesto por un mínimo de 8 hasta un máximo de 12 ministros. Según algunos analistas, hasta ahora el Parlamento de Tobruk no había conseguido expresarse porque era prisionero del general Khalifa Haftar, a la cabeza del ejército nacional líbico que controla Cirenea y sus intereses político-económicos.

Fuente: L’Osservatore Romano

Siempre en camino

«La unidad se hace dando pasos», este fue el comentario del Papa Francisco después de abrazar al amigo Giovanni Traettino, pastor de la Iglesia evangélica de la reconciliación. El jueves 8 de septiembre, por la tarde, el Pontífice recibió en la Casa Santa Marta la visita de Traettino acompañado por otros seis pastores: Geoffrey Allen (Brescia), Mauro Adragna (Palermo), Ernesto Bretscher (Turín), Franco Bosio (Caserta), Salvatore Interlandi (Marcianise) y Rino De Felice (Salerno). «Para devolver la visita que el Pontífice nos hizo hace dos años en Caserta —nos dice el pastor pentecostal— hemos pensado en crecer en el diálogo dando un horizonte comunitario a nuestros encuentros, es decir, elevando el perfil de nuestra respuesta y visitando al Papa como familia espiritual».

El encuentro tuvo lugar en un clima de gran sencillez y fraternidad: antes de sentarse en los sillones de la sala ubicada a la entrada de la domus, los siete huéspedes con el Pontífice se recogieron en oración, tomados de la mano y recitando el Padrenuestro. Luego el pastor Traettino tomó la palabra para agradecer al Papa esta ocasión y para expresar cómo, gracias a estos encuentros, el diálogo entres las Iglesias tuvo «en los últimos años una aceleración inesperada». Por lo demás, destacó, el interés principal de la Iglesia evangélica de la reconciliación es precisamente «reconciliar a los alejados, reconciliar a los cristianos y reconciliar el mundo». Y en este diálogo cada vez más consolidado y amistoso, añadió, «hemos reconocido la mano soberana del Señor».

Por su parte, el Papa Francisco puso de relieve cómo ciertos pasos —así como los que se han dado, por ejemplo, con los valdenses o el encuentro con el patriarca Kiril— son cosas que «ha sentido en el corazón», y realizado con espontaneidad. Son «pasos». Y destacó: «La unidad se hace dando pasos. En camino». Un camino paciente y continuo. El Pontífice añadió que se pregunta cuál será el día preciso de la realización de la unidad plena, la respuesta prevé un día exacto: «el día después de la venida del Hijo del hombre». A los cristianos, mientras tanto, después de que en la historia se han sucedido tantas cosas que los han alejado entre sí, les corresponde «rezar, arrepentirse de las cosas que no están haciendo bien y caminar juntos». Fundamental, explicó el Papa, es la disponibilidad al perdón: «Cuando se acarrean cosas malas se debe pedir perdón». Y el perdón debe tener «el estilo de Dios», que «olvida todo».

Fuente: L’Osservatore Romano