El Evangelio por encima de todo

Una frase de Francisco a Elías II encierra el motivo conductor del viaje papal a Georgia, y en definitiva la inspiración del pontificado y de la misma exigencia cristiana: el Evangelio por encima de todo. Durante la reunión familiar y emotiva, en el patriarcado ortodoxo, el Papa efectivamente recordó el ejemplo de las santas y los santos del país caucásico como el impulso a «evangelizar como en el pasado y, más que en el pasado, libres de las ataduras de ideas preconcebidas y abiertos a la perenne novedad de Dios». Sin dejarse consternar por las dificultades y los «verdaderos enemigos» que no son visibles porque «son los espíritus del mal que están dentro y fuera de nosotros» recordó el Pontífice.

El testimonio y la predicación del Evangelio están precisamente en el centro de este nuevo itinerario en una región que el Papa definió, dirigiéndose a las autoridades del País y al cuerpo diplomático, «puente natural entre Europa y Asia», que debe convertirse cada vez más en un modelo de convivencia. Sobre todo en un contexto y en un periodo en el cual «extremismos violentos» manipulan principios de naturaleza civil y la misma religión para subordinarlos a oscuros «diseños de dominio y de muerte». Como está ocurriendo en demasiadas partes del mundo.

Y en por una de ellas, no lejana de estos lugares, se elevó una oración de Francisco durante la comunidad siro-caldea, minoría hostigada en la cual se ha conservado el uso litúrgico arameo, la lengua que hablaba Jesús. La tarde del viernes, día dedicado en la tradición cristiana al recuerdo de la pasión del Señor, el Papa rezó por las víctimas de la injusticia y de la opresión, inocentes perseguidos, abusados, obligados a dejar sus países: «extiende la sombra de tu cruz sobre los pueblos en guerra», haz «experimentar el gozo de tu resurrección a los pueblos desfallecidos por las bombas» y «arranca de la devastación a Irak y Siria»
Como peregrino y amigo, en el contexto de «un mundo sediento de misericordia, de unidad y de paz », durante el encuentro con el patriarca ortodoxo Francisco exhortó a dejarse «mirar de nuevo por el Jesús» para anunciarlo juntos. El Papa repitió, una vez más y no obstante todo obstáculo la determinación de la Iglesia católica a avanzar por el camino ecuménico mientras las persecuciones a los cristianos no hacen distinción confesional – y es esto el ecumenismo de la sangre de muchos nuevos mártires – y en el sostén respetuoso de toda voluntad de comunión. Como en las palabras de Elías II que, invocando la bendición de Dios sobre la Iglesia de Roma, subrayó el compromiso de rezar los unos por los otros.

Y la presencia de fieles ortodoxos georgianos, junto a representantes de diversas confesiones cristianas y a algunos musulmanes, fue saludada por el Papa al finalizar la misa en el estadio de Tiflis. Aquí, en el día de la memoria litúrgica de Teresa del Niño Jesús, el Pontífice ha resaltado una vez más «el gran valor de las mujeres» que, como decía la joven santa y doctora de la Iglesia, «aman a Dios en número mucho mayor que los hombres». El nuevo elogio de Francisco se inspiró en un país en el cual muchas abuelas y muchas madres «siguen conservando y transmitiendo la fe» sembrada por una mujer, santa Nino, y ayuda a entender que Dios mismo nos consuela como una madre que nos empuja también en esto a seguirle.

Fuente: L’Osservatore Romano

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