Una gran novedad

Es una gran novedad en la historia del periódico de la Santa Sede la edición semanal para Argentina que es saludada en este número especial con un clarísimo ánimo del Papa. Novedad porque es la primera vez que una parte de esta edición, acogida con esperanza por la conferencia episcopal, nace del gran país sudamericano y es integrada en la que desde hace casi medio siglo se realiza en el Vaticano. Y novedad además, porque por primera vez un cristiano no católico está a cargo de la edición.

Son valientes novedades que representan al mismo tiempo un desarrollo coherente con la historia de «L’Osservatore Romano». Efectivamente, ya en 1931 se había proyectado una edición del periódico en Argentina, y veinte años más tarde, el 4 de noviembre de 1951, salió en Buenos Aires el primer número de un «Observador Romano» (luego convertido en «El Observador Romano» y finalmente en «L’Osservatore Romano», con la particularidad de que se trataba de la edición semanal argentina). La iniciativa continuó hasta 1969, cuando nació la edición semanal en español en el Vaticano, desde aquí transmitida y publicada en Perú (desde 1997), México (desde 1998), Argentina (desde 2005) y España (desde 2009, con el diario «La Razón»).

En la dirección de la edición se han sucedido en primer lugar dos religiosos, el español Cipriano Calderón y el mexicano Arturo Gutiérrez, posteriormente dos periodistas laicas, la española Marta Lago y desde el 2015 la argentina Silvina Pérez. A la cual se une para la edición en Argentina un compatriota, acreditado colaborador del diario, el biblista protestante Marcelo Figueroa. Ciertamente no es una novedad la presencia de firmas no católicas en «L’Osservatore Romano», más frecuentes en los últimos años y que desde el 2012 participan con vivaz creatividad en la revista mensual «donne chiesa mondo», dando vida real a la voluntad de Benedicto xvi y reforzada por Francisco.

Ya en 1961, escribiendo con ocasión del centenario del periódico de la Santa Sede, un apasionado defensor del periódico describía como característica de «L’Osservatore Romano» la «fraternidad del lenguaje y de las relaciones». Ha pasado más de medio siglo pero las palabras del cardenal Giovanni Battista Montini, el arzobispo de Milán que dos años más tarde se convertiría en Pablo VI, siguen siendo programáticas para el periódico vaticano y por su apertura al mundo de hoy, a los creyentes de religiones diversas y a los cristianos que con los católicos comparten la fe en el único Señor.

Fuente: L’Osservatore Romano

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s