Una sonrisa bajo las bombas

«Para sonreír también bajo las bombas es necesaria valentía» pero es el único sistema que sor Carol Tahhan Fachakh conoce «para estar junto a los niños» de su escuela en Alepo. Ella, que nació en Aleppo, hace cuarenta y seis años, «de madre armenia que huyó de Siria para escapar de la masacre de su familia». Religiosa de María Auxiliadora, sor Carolcontó ayer por la mañana al Papa Francisco su misión y todo su «amor por Siria». Licenciada en Química, «descubrí mi vocación ayudando a los niños discapacitados con Foi et lumière de Jean Vanier». Vivió «la primera experiencia misionera con los refugiados en Líbano, en el valle de Bekaa, abriendo una escuela para mil alumnos, el 90 por ciento musulmanes». Después regreso a su Alepo, «entre hospitales y escuelas», siempre «ayudando a niños y jóvenes a construir su futuro» y convirtiéndose en punto de referencia también para el mundo musulmán.

«Nosotros acogemos a todos con los brazos abiertos — confía sor Carol — como una gran familia según el estilo salesiano, y buscamos sobre todo vencer juntos los miedos provocados por misiles y bombas». Y «rezamos por la paz». La religiosa ha recibido recientemente el International women of courage award, en el Departamento de Estado en Washington, de manos de la primera dama Melania Trump, junto a otras doce «mujeres valientes que desarrollan su misión en zonas peligrosas, demostrando valentía, fuerza y liderazgo para sostener la paz, la justicia, los derechos humanos y la dignidad de las mujeres, a menudo también con gran riesgo a nivel personal».

Por otro lado, cuando, hace tres años, Niccolò fue ingresado por un tumor en la unidad de hematología del hospital florentino Meyer, sus padres pensaron enseguida en crear un verdadero y propio club de fans en Facebook «por aliviar su dolor —cuentan — para añadir alegría a esa sonrisa que no ha perdido nunca, para tener una ventana al mundo fuera del hospital, un espacio en el que los amigos — o sus héroes como los jugadores de la Florentina y el actor Leonardo Pieraccioni — pudieran darle los buenos días y las buenas noches, animarle con vídeos, fotos y mensajes en su lucha contra la enfermedad». Ahora «los fans de Niccolò» celebran el tercer cumpleaños como asociación. Y al Papa le mostraron su apoyo al Meyer «para crear una unidad dedicada precisamente a los adolescentes enfermos de tumor, con un equipo multidisciplinar que les apoye también en el delicado frente psicológico y relacional».

Fuente: L’Osservatore Romano

La esperanza nace de la cruz

«El amor es el motor que hace ir adelante nuestra esperanza». Lo repitió varias veces el Papa Francisco en la audiencia general del miércoles 12 de abril, elogiando en particular a las madres que cuando dan a luz una vida sufren, pero después están alegres, felices.

En la vigilia de triduo pascual, el Pontífice comentó para los fieles presentes en la plaza San Pedro el pasaje del Evangelio de Juan (12, 24-25) en el que se contraponen las esperanzas del mundo y la esperanza de la cruz. «Las esperanzas terrenas caen delante de la cruz — afirmó al respecto —pero renacen esperanzas nuevas» que «duran para siempre». Esa que surge de la cruz, de hecho, es «una esperanza diferente de las que caen, de las del mundo».

¿De qué esperanza se trata? Para explicarlo, el Papa recurrió a la imagen del grano de trigo tirado en la tierra. Jesús, de hecho, « ha llevado al mundo una esperanza nueva y lo ha hecho como la semilla: se ha hecho pequeño pequeño, como un grano de trigo; ha dejado su gloria celeste para venir entre nosotros: ha “caído en la tierra”». Y precisamente como una semilla se ha dejado «romper por la muerte» antes de brotar.

He aquí porque «en la cruz, ha nacido y renace siempre nuestra esperanza»; he aquí porque «con Jesús cada oscuridad nuestra puede ser transformada en luz, toda derrota en victoria, toda desilusión en esperanza». Por tanto, cuando «elegimos la esperanza de Jesús — subrayó Francisco — poco a poco descubrimos que la forma de vivir vencedora es la de la semilla, la del amor humilde».

Cierto, a primera vista puede parecer «una lógica perdedora». Y de hecho «quien ama pierde poder, quien dona, se despoja de algo». Y también, aclaró el Pontífice, «la lógica de la semilla que muere, del amor humilde, es el camino de Dios, y solo esta da fruto». Por otro lado, «quien es voraz no está nunca saciado», porque busca tener mucho pero al final pierde todo, incluida la vida. «Quien ama lo propio y vive por sus intereses — repitió —se hincha solo de sí mismo y pierde. Quien sin embargo acepta, está disponible y sirve, vive a la forma de Dios: entonces es vencedor, se salva a sí mismo y a los otros: se convierte en semilla de esperanza para el mundo».

El ejemplo más elocuente viene de las madres, que para dar la vida al propio hijo aceptan sufrir pero al final son felices. Así es el amor, que «da a luz la vida y da incluso sentido al dolor», se convierte en «el motor que hace ir adelante nuestra esperanza».

Fuente: L’Osservatore Romano

Por la conversión de los terroristas y de los traficantes de armas

«El Señor convierta el corazón de las personas que siembran terror, violencia y muerte, y también el corazón de los que hacen y trafican con armas»: conmocionado por las dramáticas noticias que comenzaban a llegar también a la plaza de San Pedro desde Egipto, el Papa Francisco rezó por las víctimas de los atentados contra los cristianos coptos el Domingo de Ramos.

Sus primeras palabras resonaron el 9 de abril por la mañana, antes del Ángelus con el cual concluyó la misa en el atrio de la basílica vaticana con ocasión de la 32º Jornada mundial de la juventud, celebrada este año a nivel diocesano. «A Cristo, que hoy entra en la Pasión, y a la Virgen Santa » el Pontífice encomendó «a las víctimas del atentado terrorista perpetrado el viernes pasado en Estocolmo», así como también «a los que son aún duramente probados por la guerra, desastre de la humanidad». Y llegados a este punto, informado de uno de los ataques que han sembrado la muerte en el País al cual viajará el 28 y 29 de abril próximos, Francisco quiso expresar «Al querido hermano, Su Santidad Papa Tawadros II, a la Iglesia Copta y a toda la querida nación egipcia» su «profundo pésame» asegurando su oración «por los difuntos y por los heridos» y su cercanía «a los familiares y toda la comunidad».

Fuente: L’Osservatore Romano