Educar para la paz

Terrorismo, diálogo con el islam y ecumenismo son los temas principales del viaje del Pontífice a Egipto, retomados por el cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado, en la entrevista concedida a la Secretaría para la comunicación.

El Papa visita Egipto a escasas tres semanas de los sangrientos atentados en las iglesias coptas el Domingo de Ramos.

Muchos han pensado que el Papa Francisco después de los sangrientos y brutales atentados que han golpeado Egipto quizás habría cuestionado su viaje a esa tierra. En cambio el Papa nunca ha pensado hacerlo, precisamente porque quiere hacerse presente, quiere estar allí donde hay situaciones de violencia, hay situaciones de conflicto, y en este caso precisamente en Egipto, y quiere ser mensajero de paz donde hay más necesidad de anunciar y obrar para la paz. Ciertamente lo hará con su palabra, en los varios encuentros, pero lo hará sobre todo y antes que nada con su presencia, una presencia de cercanía, de solidaridad, de aliento. Por consiguiente el Papa va precisamente porque Egipto necesita a alguien que anuncie la paz y que intente obrar por la paz.

¿El Gobierno egipcio podría hacer algo más para proteger a las minorías cristianas de los extremistas?

El Gobierno debe hacer de todo lo posible para proteger a los ciudadanos egipcios, a cualquier grupo social o religioso al que pertenezcan. Es propio del gobierno garantizar la seguridad a sus ciudadanos a través del trabajo de todos sus aparatos, de todas las fuerzas del orden. Pero evidentemente el del terrorismo es un desafío mucho más amplio, que no se resuelve y no se limita solo a nivel de seguridad. Es un desafío que requiere eliminar todas las causas que pueden ser las causas de las que nace, de las que se alimenta el terrorismo, y evidentemente también el Gobierno y las autoridades deben esforzarse en este frete. Un frente que convoca el compromiso de toda la sociedad, sobre todo el compromiso de la educación. En consecuencia, de la familia, del colegio, de las Iglesias, de los medios de comunicación, todos tienen una responsabilidad para educar en la paz y eliminar las que pueden ser las causas de este fenómeno, sobre todo respecto a los jóvenes. En consecuencia, darles un sentido de la vida, proponerles valores por los cuales vale la pena vivir, esforzarse y luchar, en lugar de perderse en esta espiral de violencia y de destrucción que es verdaderamente insensata.

El Pontífice, junto al patriarca Bartolomé, encontrará una de las voces más escuchadas del islam sunita. ¿Podemos esperarnos un llamamiento común para la paz?

Yo creo que habrá un llamamiento, se expresará un compromiso común de los cristianos y de los musulmanes, en favor de la paz… y este encuentro será ya un ejemplo y un modelo de paz, porque precisamente será un encuentro de diálogo. Como sabemos, el diálogo con la universidad al-Azhar fue reanudado de manera formal el pasado año, el 23 de mayo, cuando el jeque vino a visitar al Papa y luego hubo una conferencia siempre patrocinada por al-Azhar sobre la ciudadanía y la libertad donde ha participado también el Pontificio consejo para el diálogo interreligioso, donde fue firmada una declaración invitando a todos a rechazar la violencia en nombre de Dios, invitando a respeto y a la convivencia pacífica entre cristianos y musulmanes sobre la base del estado de derecho, de la igualdad y del concepto de ciudadanía, otro concepto importante que hay que subrayar. Por ello este encuentro se sitúa en esa línea y habrá una conferencia sobre la paz, también esta vez patrocinada por la universidad al-Azhar, en la cual participará el Papa con un discurso y ahora precisamente también el patriarca ecuménico de Constantinopla. Lo que el Papa ha siempre dicho, lo ha dicho desde el principio de su pontificado, en Evangelii gaudium, que el diálogo es indispensable, es fundamental para la paz en el mundo, y que todas las religiones deben sentirse comprometidas para trabajar en este sentido. Este diálogo debe convertirse en un encuentro y en una colaboración por el bien común. Pienso que esta ocasión que tendrá el Pontífice de visitar al-Azhar y a sus autoridades, irá justamente en este sentido, en el sentido de volver a proponer una vez más el método y el camino del diálogo y del encuentro como método para superar las contraposiciones y las violencias que pueden surgir, desgraciadamente, en nombre de la religión, manipulando la religión misma.

¿Pero cómo detener el proselitismo de los fundamentalistas?

La cuestión fundamental es la educación, y por consiguiente educar los pertenecientes a las varias religiones, sobre todo a los niños y a los jóvenes para que tengan una actitud de gran respeto de las otras fes. Nace de ahí. Yo creo que la cuestión del lenguaje es fundamental: cuando se usa un lenguaje violento existe el peligro de que este luego pueda conducir a actos violentos. Cuando en cambio se usa un lenguaje de paz, de respeto, de reconciliación ciertamente esto dará sus frutos positivos. Entonces el proselitismo se combate una vez más con la educación en el respeto, la tolerancia y la aceptación.

El encuentro con la Iglesia copta ortodoxa mártir será otra etapa del ecumenismo del sufrimiento. ¿Pero una nueva comunión podrá evitar el éxodo de los cristianos?

Nosotros lo esperamos vivamente, y creo que es precisamente este apoyo que también los cristianos de Oriente Medio deben sentir por parte de sus hermanos de Occidente, que podrán ayudarles a permanecer en su país a pesar de las dificultades y continuar dando su testimonio cristiano en medio de una sociedad que es de fe islámica en su gran mayoría. Yo creo que la aportación de los cristianos sea realmente importante, sea decisiva. Pueden dar una contribución en todos los sentidos, para la construcción de la sociedad y para una convivencia más armoniosa, serena y pacífica también dentro de la sociedad. Y esta comunión en un cierto sentido cimentada, reforzar por eso que el Papa llama ecumenismo de la sangre. Esta violencia que arremete contra los cristianos en cuanto cristianos, más allá de sus diferentes pertenencias confesionales. Porque creyentes en Cristo, porque discípulos de Cristo, se convierten en objeto de esta violencia realmente brutal e insensata. Por tanto, ciertamente el encuentro con el Papa Teodoro II y con la comunidad copto ortodoxa que en estos últimos tiempos ha sufrido tanto, cimentará todavía más la comunión, que ya existe. Hay una buena relación del Papa y de la Iglesia católica con la Iglesia copto-ortodoxa que es la comunidad cristiana más grande en Oriente Medio, y todo esto creo que servirá para darles mayor valentía, para no sentirse abandonados y por tanto también para perseverar en su presencia en el país y en su testimonio.

La visita se cerrará con el encuentro con la pequeña comunidad copto-católica. ¿Es una llama que lleva un testimonio de la cruz pero también de una unidad posible?

La comunidad copto-católica es pequeña, una llama, muy bonita esta imagen, y el Papa va también a ayudar, a confirmar en la fe también para que esta llama no languidezca, no se apague sino que continúe ardiendo, aunque sea una pequeña llama, en esa sociedad y continúe llevando su aportación. Por tanto será un encuentro con la familia de los católicos, un encuentro para animarles a ir adelante en su testimonio cada día.

Fuente: L’Osservatore Romano

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