Paz estable para Tierra santa

El status quo de Jerusalén debe ser «defendido y preservado» para que la ciudad santa se convierta en «un lugar donde todos pudieran vivir juntos pacíficamente»; de lo contrario «la espiral del sufrimiento continuará para todos y sin fin». Es el llamamiento lanzado por el Papa Francisco durante la audiencia al patriarca greco ortodoxo Teófilo III, recibido el lunes por la mañana, 23 de octubre, en la Biblioteca privada del Palacio apostólico en el Vaticano.

En el ámbito de la visita que está teniendo lugar estos días en Roma, el patriarca se reunió con el Pontífice, con el que se detuvo antes en una conversación privada. Después la audiencia prosiguió con el intercambio de los discursos y los regalos. Al finalizar Francisco invitó a la comida en Santa Marta al patriarca con su séquito.

Dirigiendo a Teófilo una calurosa bienvenida y recordando el precedente encuentro desarrollado durante la visita a Jerusalén, en mayo del 2014, el Papa aprovechó la ocasión para renovar su cercanía «a todos aquellos que sufren por los conflictos que azotan desde hace décadas la Tierra Santa». Donde, constató, «la incertidumbre de la situación y la falta de entendimiento entre las partes siguen causando inseguridad, restricción de los derechos fundamentales y abandono de la propia tierra por parte de muchos». De aquí la petición dirigida «a todos los sujetos involucrados que redoblen sus esfuerzos para crear las condiciones de una paz estable basada en la justicia y el reconocimiento de los derechos de todos». Con este fin, «se debe rechazar con firmeza el recurso a cualquier tipo de violencia, a cualquier tipo de discriminación y a todas las manifestaciones de intolerancia contra las personas o lugares de culto judíos, cristianos y musulmanes».

Un «pensamiento especial» ha dirigido el Pontífice a los miembros de las distintas comunidad cristinas de Tierra Santa, deseando «siempre sean reconocidos como parte integrante de la sociedad y que, como ciudadanos y creyentes de pleno derecho, sean incansables en su contribución al bien común y a la construcción de la paz, comprometiéndose a ser artífices de la reconciliación y la armonía». Del Papa también un nuevo llamamiento a «avanzar en el camino hacia la plena unidad» a pesar de las «heridas del pasado»: no hacerlo, advirtió, «sería la culpa más grave de hoy, sería no tener en cuenta la urgente invitación de Cristo y los signos de los tiempos que el Espíritu siembra en el camino de la Iglesia».

Fuente: L’Osservatore Romano

Reconciliación nacional para construir Irak

«Las migraciones forzadas de cristianos, la reconstrucción de pueblos, el regreso de los desplazados» son «cuestiones de primaria importancia» para Irak. Lo subrayó el Papa en el discurso dirigido a los obispos caldeos, recibidos en audiencia el jueves, 5 de octubre, por la mañana, al inicio del trabajo del Sínodo de la antigua Iglesia de Oriente Medio.

Al patriarca Louis Raphaël Sako, que guía la delegación de una veintena de prelados, Francisco pidió trasladar su saludo a los «fieles de la amada tierra iraquí, duramente puestos a prueba, compartiendo la esperanza por las noticias recientes que hablan de una recuperación de la vida y de la actividad en las regiones y ciudades hasta ahora sometidas a una dolorosa y violenta opresión».

«Que la misericordia de Dios -auspició el Pontífice- pueda aliviar las heridas de la guerra que hieren el corazón de vuestras comunidades, con el fin de que puedan finalmente volver a levantarse». Por lo demás, si bien se ha «concluido una página triste para algunas regiones», por desgracia «queda aún mucho por hacer». Desde ahí, la exhortación para que los obispos caldeos trabajen «incansablemente como constructores de unidad, con los pastores de las otras Iglesias» dialogando y colaborando con «todos los actores de la vida pública, para contribuir a facilitar el regreso de los desplazados y a sanar las divisiones y las oposiciones». Un empeño, hizo notar Francisco, «más que nunca necesario en el contexto actual iraquí, de nuevo incierto sobre el futuro». También añadió una recomendación, «es necesario un proceso de reconciliación nacional y un esfuerzo conjunto de todos los componentes de la sociedad, para alcanzar soluciones compartidas por el bien de todo el país». Desde aquí, la invitación de Francisco a «no ceder al desaliento frente a las dificultades que todavía permanecen a pesar de lo que se ha hecho en la obra de reconstrucción sobre todo en la llanura de Nínive».

Fuente: L’Osservatore Romano