No a la indiferencia sobre la crisis ambiental

Renovado llamamiento del Papa a la colaboración para contrarrestar el cambio climático, porque la crisis ambiental afecta a todos. Está contenido en el mensaje enviado al primer ministro de las Islas Fiji, que presidió la vigésimo tercera sesión de la Conferencia de los estados parte de la Convención marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático (cop23), celebrada en Bonn, Alemania, del 6 al 17 de noviembre.

«Hace poco menos de dos años —recordó el Pontífice— la comunidad internacional después de un largo y complejo debate alcanzó la adopción del histórico Acuerdo de París», gracias al que se alcanzó un «consenso sobre la necesidad de iniciar una estrategia compartida para contrarrestar» el preocupante fenómeno. Por otro lado, aclaró el Pontífice, la «voluntad de dar continuidad a este consenso ha sido remarcada por la velocidad» con la que el Acuerdo «entró en vigor, menos de un año después de su adopción». bajo o nulo consumo de carbono, animando a la solidaridad y sirviéndose de los fuertes vínculos existentes entre la lucha contra el cambio climático y aquella contra la pobreza». Una transición, añadió el Papa, que debe «ser impulsada por la urgencia climática que exige un mayor empeño por parte de los países, algunos de los cuales deberán intentar asumir el papel de guía de esta transición, teniendo en cuenta las necesidades de las poblaciones más vulnerables».

Al respecto, Francisco indicó «cuatro comportamientos perversos, que no ayudan a la búsqueda honesta y al diálogo sincero y productivo sobre la construcción del futuro del planeta: negación, indiferencia, resignación y confianza en soluciones inadecuadas».

Evidenciando también que ni siquiera «nos podemos limitar a la sola dimensión económica y tecnológica». De hecho, «las soluciones técnicas son necesarias pero no suficientes»; mientras que «es esencial y preciso tener en consideración los aspectos y los impactos éticos y sociales del nuevo paradigma de desarrollo». Por eso, el Papa recomienda «prestar atención a la educación y a los estilos de vida basados en una ecología integral».

Fuente: L’Osservatore Romano

Esperanza para el continente

El Papa estará en Chile del 15 al 18 de enero de 2018 y en Perú del 18 al 22. «Os doy mi paz» y «Unidos en la esperanza» son los dos lemas de este viaje apostólico del Pontífice en los dos países latinoamericanos.

La primera etapa será Chile: Francisco -según el programa dado a conocer el lunes por la tarde, 13 de noviembre, por la Oficina de prensa de la Santa Sede- partirá a las 8:00 del 15 de enero del aeropuerto de Roma-Fiumicino hacia Santiago, donde llegará a las 20:10. Después de la ceremonia de bienvenida en el aeropuerto, el Pontífice irá a la nunciatura.

El martes 16, a las 8:20, el Papa se reunirá con las autoridades y los representantes de las sociedades civiles y del cuerpo diplomático en el Palacio de la Moneda. Después verá al presidente en el Salón Azul. A las 10:30 celebrará misa en el Parque O’Higgins. Mientras que a las 16:00 irá al Centro penitenciario femenino Santiago para saludar a las detenidas. A las 17:15 está previsto un encuentro con sacerdotes, consagrados, religiosos y seminaristas en la catedral, y a las 18:15 con los obispos en la sacristía. La jornada de Francisco se concluirá con la visita al santuario de San Alberto Hurtado, donde estarán también los hermanos de la compañía de Jesús.

El miércoles 17 el Pontífice estará en Temuco: la salida en avión está prevista a las 8:00. Y a las 10:00, en el aeropuerto de Maquehue, presidirá la misa. Después el Papa comerá con algunos habitantes de la Araucanía, en la casa Madre de la Santa Cruz. Así, a las 15:30 volverá a Santiago. A las 17:30 está previsto un encuentro con los jóvenes, en el santuario de Maipu. A las 18:30 Francisco visitará la sede la Pontificia Universidad Católica.

El jueves 18, el Pontífice irá a Iquiqui: partirá en avión a las 8:05 para llegar a las 10:35 al aeropuerto internacional y trasladarse enseguida al campus Lobito donde, a las 11:30, celebrará la misa. A las 14:00 está en programa la comida en la Casa de retiros del santuario Nuestra Señora de Lourdes, confiado a los padres oblatos. En el aeropuerto de Iquique tendrá lugar la ceremonia de despedida de Chile. A las 17:05 el Papa volará a Lima, capital de Perú. La ceremonia de bienvenida tendrá lugar en el aeropuerto.

Para el viernes 19 el programa prevé el encuentro con las autoridades y los representantes de la sociedad civil y del cuerpo diplomático en el patio de honor y el coloquio con el presidente en el salón de los embajadores del Palacio de Gobierno. A las 9:55 Francisco partirá en avión hacia Puerto Maldonado, donde a las 12 se reunirá, en el Coliseo regional Madre de Dios, con los representantes de los pueblos de la Amazonia, con quienes comerá después en el centro pastoral Apaktone, después de haber saludado a la población en el instituto Jorge Basadre. Por la tarde, a las 15:45, visitará el Hogar Principito y a las 16:50 regresará en avión a Lima. En la capital, a las 19:00, se reunirá en privado con los miembros de la compañía de Jesús, en la iglesia de San Pedro.

El sábado 20 de enero el Pontífice se trasladará en avión a Trujillo, partiendo a las 7:40. A las 10:00 celebrará la misa en la explanada costera de Huanchaco. Sucesivamente visitará, en papamovil, el barrio de Buenos Aires, para después visitar la catedral. A las 15:30 será el encuentro con sacerdotes y religiosos del norte de Perú en el colegio seminario SS. Carlos y Marcelo. A las 16:45 Francisco presidirá la celebración dedicada a la Virgen de la Puerta, en la Plaza de Armas. Finalmente regresará a Lima a las 19:40.

La última jornada del viaje, el domingo 21, comenzará con la oración de la hora media, a las 9:15 junto a las religiosas contemplativas en el santuario del Señor de los Milagros. A las 10:30, en la catedral, el Papa rezará delante de las reliquias de los santos peruanos. Y a las 10:50 se reunirá con los prelados del país en el palacio arzobispal, para después recitar el ángelus en la Plaza de Armas. A las 16:15 celebrará la misa en la base aérea Las Palmas. La ceremonia de despedida tendrá lugar en el aeropuerto: la salida está prevista a las 18:45 y el aterrizaje en Roma-Ciampino a las 14:15 del lunes 22 de enero.

Fuente: L’Osservatore Romano

La misa no es un espectáculo

El «corazón» de la Iglesia es la eucaristía, pero muchos cristianos no parecer entender completamente la importancia. Por eso el Papa Francisco, en la audiencia general del miércoles 8 de noviembre en la plaza de San Pedro, inauguró una nueva serie de catequesis, dirigida a «comprender bien el valor y el significado de la Santa Misa» y a hacer «descubrir, cómo a través de este misterio de la fe resplandece el amor de Dios». Una enseñanza, dijo el Pontífice, que sigue las indicaciones del Concilio Vaticano II — para el cual la «formación litúrgica de los fieles» es «indispensable para una verdadera renovación» — y que responde a las lagunas lamentablemente encontradas en la actitud de los fieles. «Muchas veces — subrayó Francisco — vamos ahí, miramos las cosas, hablamos entre nosotros mientras el sacerdote celebra la eucaristía…».

Con evidente preocupación el Papa critico la superficialidad con la que a menudo se participa en la misa: Si hoy viniera aquí el presidente de la República o alguna persona muy importante del mundo, seguro que todos estaríamos cerca de él, querríamos saludarlo. Pero pienso: cuando tú vas a misa, ¡ahí está el Señor! Y tú estas distraído». En tal sentido subrayó la mala costumbre — incluso de «algunos sacerdotes y también obispos» de usar los teléfonos durante las celebraciones: «El sacerdote dice: “Levantemos el corazón”. No dice: “Levantemos nuestro móviles para hacer una fotografía”». Y añadió: «La misa no es un espectáculo: es ir a encontrar la pasión y la resurrección del Señor».

Las próximas catequesis, por esto, responderán a sencillas preguntas sobre la misa, sobre su estructura y sus signos. Empezando por la señal de la cruz: «¿Vosotros habéis visto cómo se hacen los niños la señal de la cruz?», preguntó a los presentes lamentando que demasiado a menudo se noten gestos confusos y enredados. Es necesario sin embargo, aconsejó, «enseñar a los niños a hacer bien la señal de la cruz», símbolo de la redención del hombre. Una catequesis cuidada ayudará a redescrubrir «la belleza que se esconde en la celebración eucarística» y que «una vez desvelada, da pleno sentido a la vida de cada uno».

 

Fuente: L’Osservatore Romano

Paz y justicia para Ucrania

«La aspiración a la justicia y a la paz» de la «querida nación ucraniana» fue relanzada por el Papa en la mañana del jueves 9 de noviembre. Recibiendo en audiencia a la comunidad del Pontificio colegio de San Giosafat en Roma, Francisco denunció «el drama de la guerra, que genera grandes sufrimientos sobre todo en las zonas afectadas, convertidas en aún más vulnerables por la severidad del invierno que se acerca». Y al respecto invocó la prohibición de «todo tipo de prevaricación, corrupción social o política»: todas estas realidades, advirtió, «de las que son siempre los pobres quienes pagan». Y si como no solo en Ucrania sino también en otros lugares «el mundo está herido por guerras y violencia», el Pontífice animó a quienes trabajan para «realizar una sociedad más justa y solidaria», con el deseo de que «sean sostenidos activamente por el compromiso concreto de las Iglesias, de los creyentes y de todas las personas de buena voluntad».

El encuentro tuvo lugar con ocasión del 85º aniversario de la construcción de la sede del instituto sobre la colina del Gianicolo, por deseo de Pío XI. El Papa Ratti, recordó el Pontífice, «se hizo promotor de una iniciativa que manifestaba la preocupación de los sucesores del apóstol Pedro por los fieles procedentes de zonas de sufrimiento o de persecución, que de esta manera podían sentirse en Roma como hijos amados, preparándose como diáconos y sacerdotes» de la Iglesia greco-católica, según una tradición que prevé el «sacerdocio célibe» y «el uxorado».

Recurriendo a una imagen sugerida por la panorámica que se disfruta desde la colina romana, el Papa invitó a los estudiantes a hacer que sus «corazones se amplíen siempre en horizontes amplios, que tengan la medida del mundo entero, donde muchos hijos e hijas de Ucrania se han extendido a lo largo de los siglos. Amad y custodiad vuestras tradiciones — recomendó — pero evitando cualquier forma de sectarismo. Y custodiad siempre, en la patria y fuera de ella, el sueño de la alianza de Dios con la humanidad, los puentes que reconcilian el cielo y la tierra y piden a los hombres aquí abajo aprender a amarse y a respetarse, abandonando las armas, las guerras y todo tipo de abuso».

Después de haber mencionado la importancia del diálogo ecuménico, el Papa hizo memoria de esos obispos y sacerdotes — algunos formados en el colegio de San Giosafat — «que han dado la vida, han sufrido persecuciones a causa de la fidelidad a Cristo y a la Sede apostólica». Finalmente Francisco confió conservar y venerar «un pequeño icono ucraniano de la Virgen de la ternura, regalo de vuestro arzobispo mayor cuando estábamos juntos en Buenos Aires» y compartió un recuerdo personal: el de «padre Stefano Chmil, después consagrado obispo a escondidas en Roma», conocido en 1949 en la capital argentina.

Fuente: L’Osservatore Romano