Detente, mira, vuelve

El paso lento de la procesión. El dulce canto de los monjes. El gesto penitencial de la imposición de las cenizas. Los signos elocuentes de la liturgia sostuvieron y acompañaron la invitación apremiante del Papa Francisco a cada cristiano: «detente», aparta «ese mandamiento de vivir acelerado» y redescubre la belleza y la profundidad del «tiempo de Dios». Así el Pontífice, el 14 de febrero por la tarde, inauguró el camino cuaresmal, tiempo privilegiado «para dejarse tocar el corazón». Y él en primer lugar se descubrió la cabeza frente al cardenal Tomko, titular de la basílica romana de Santa Sabina, para recibir las cenizas que, según el rito antiguo, después impuso a los cardenales presentes, a algunos frailes, monjes y a los fieles laicos.

Entre oración, meditación y silencio, Francisco presidió en el Aventino la austera celebración del Miércoles de Ceniza en la tradicional forma de la estación de Cuaresma.

Fuente: L’Osservatore Romano

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