Tiempo de recuperar las raíces

«Mi gran temor es que nuestros jóvenes pierdan las raíces. Tengo miedo de eso. Quizás el trabajo de hoy sea preparar el camino para que se vea aquello que anunció Joel: que los ancianos soñarán y los jóvenes profetizarán (3, 1)». Lo afirma el Papa Francisco en un videomensaje enviado al claretiano Carlos Martínez Oliveras, director del Instituto de vida religiosa de Madrid, y a los más de setecientos participantes en la XXVII semana nacional para los institutos de vida consagrada, que se abrió el jueves 5 de abril por la tarde.

El encuentro, programado hasta el domingo 8 en la Fundación Pablo VI de la capital española, tiene por tema: «Llamó a los que Él quiso. Jóvenes, discernimiento y Vida Consagrada ». objetivo de la iniciativa, promovida por el Instituto teológico madrileño es dirigir la mirada al próximo sínodo de los obispos y reflexionar sobre los jóvenes y las vocaciones, con una mirada particular a la vida religiosa. Entre los participantes, los cardenales Carlos Osoro Sierra y Óscar Rodríguez Maradiaga, el arzobispo José Rodríguez Carballo, hermano Alois di Taizé.

El escenario de fondo de la semana, revela el Pontífice en el mensaje, es la falta de vocaciones. Sin embargo, subraya, «No podemos quedar en esa lamentela, estar ahí con esa música de fondo y llorar glorias pasadas, cuando el señor nos dice: “mira para delante y mira lo que tienes que hacer”».

En cualquier caso, advierte Francisco, es necesaria atención para «no hacer proselitismo». Al contrario, es necesario buscar «la manera de abrir caminos para que el Señor pueda hablar, para que el señor pueda llamar». Sobre todo, no sirve «hacer campaña electoral y campañas de tipo comercial, porque el llamado de Dios no entra en las pautas del marketing, es otra cosa. Así que, anímense, sigan adelante»

En cuanto a los jóvenes, el Papa hace referencia a la traducción alemana del último libro de Zygmunt Bauman (el original salió en italiano con el título Nacidos líquidos, pero en la tradcucción alemana, es Die Entwurzelten «sin raíces») «Estamos a tiempo -comenta- de recuperar raíces. Estamos también a tiempo de hacer soñar a esos hombres y mujeres para que nos den después a los jóvenes la capacidad de profetizar».

«Hoy más que nunca -afirma el Papa- es necesario que los jóvenes tengan un diálogo con los ancianos». En este sentido, «el diálogo entre los abuelos y los nietos es un diálogo intergeneracional de alto nivel. Y todavía estamos a tiempo: no lo perdamos». Francisco exhorta después a encontrar «La manera de escuchar las inquietudes de los jóvenes y también las de los ancianos. Métanlos juntos y la cosa va a andar bien».

«En cuanto al número de vocaciones -concluye el Papa- que el Señor decida. Nosotros hagamos lo que Él nos pidió: rezar y testimoniar».

Fuente: L’Osservatore Romano

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