La ONU relanza el plan de paz para Yemen

El enviado de la ONU para Yemen, Martin Griffiths, llegó a la capital Saná para una nueva ronda de conversaciones con los rebeldes hutíes. Este es otro intento de encontrar una solución diplomática a un conflicto que avanza desde hace cuatro años.

Según la agencia de noticias Anadolu, las conversaciones entre Griffiths y representantes de los hutíes se centrarán en el plan propuesto por las Naciones Unidas para detener los combates en la ciudad de al-Hudayda, la cuarta ciudad de Yemen. En los últimos días, el enviado de la ONU se reunió en la capital saudita, Riad, con el primer ministro yemenita, Ahmed bin Daghr. En el primer ministro, Griffiths ilustró la respuesta oficial del gobierno reconocido por la comunidad internacional al plan de la ONU. Según el ministro de exteriores yemení, Khaled Al Yamani, el plan prevé la retirada total de los hutíes de al-Hudayda y el despliegue de observadores de la ONU en el puerto de la ciudad, considerado el principal del país.

Mientras tanto, «Unicef deplora, con la máxima firmeza, el enésimo ataque a los sistemas hídricos vitales y salvavidas de Yemen: el último ha golpeado en estos días a una gran planta en Sàada, en el noroeste del país». Lo declaró en una nota Geert Cappelaere, director regional de Unicef para Oriente Medio y África del Norte, señalando que más de diez mil personas, incluyendo 5. 000 niños, están apartadas del agua potable.

Aumentan las probabilidades de que las enfermedades relacionadas con el agua se propaguen en el país devastado por la guerra. En marzo de 2018, el proyecto hídrico Nushour fue atacado dos veces en una semana, causando daños estimados en 20.000 dólares. Unicef ha reparado este daño. El daño actual al sistema hídrico se estima en 300.000 dólares.

El conflicto ya ha golpeado duramente al aparato hídrico e higiénico-sanitario de Yemen: 8,6 millones de niños se han quedado sin acceso regular al agua potable y están expuestos a riesgo de enfermedades ligadas con el agua, entre ellas, el cólera.

Para las familias en Yemen, estos servicios de base ruinosa son una cuestión de vida o muerte. El acceso significa la pura y simple supervivencia de niños y niñas, subraya la Agencia de la ONU para la Infancia. Los ataques a la infraestructura civil, incluidos los sistemas de agua, son una violación del derecho internacional humanitario.

Fuente: L’Osservatore Romano

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