Sangre en las votaciones en Pakistán

Terror el día de las votaciones. Al menos veintiocho personas murieron hoy después de un ataque suicida en la ciudad pakistaní de Quetta, en Baluchistán. La explosión ocurrió cerca de un furgón de la policía que se detuvo frente a un colegio electoral . Según un portavoz de la fuerza pública, el terrorista quería entrar en el colegio, pero se inmoló cuando los agentes lo bloquearon. Entre las víctimas hay tres agentes y dos niños. Los heridos son al menos treinta.

El ataque, según los medios locales, fue reivindicado por el sedicente estado islámico (IS). El intento — dicen los medios — era asesinar al viceinspector general de la policía, Abdul Razzaq, que escapó de la emboscada.

Con anterioridad, siempre en la turbulenta provincia del Baluchistán, un agente fue asesinado en un ataque con una granada contra un colegio en el pueblo de Koshk, mientras tres personas resultaron heridas en una explosión sucedida en el exterior de un colegio en Larkana, en el centro del país. Se trata de las undécimas elecciones generales en Pakistán, con 105,9 millones de votantes registrados. Los electores están llamados a legir a los miembros de la Asamblea nacional y cuatro asambleas provinciales que estarán en el cargo durante los próximos cinco años.

Esta votación se lleva a cabo en un momento muy complicado para el país. El ganador de las últimas elecciones, Nawaz Sharif, cumple una condena de diez años de prisión por corrupción; su partido, la Liga Musulmana de Pakistán, parece estar en gran dificultad en las urnas. En los últimos meses han crecido las fuerzas políticas controvertidas, principalmente apoyadas por el poderoso ejército paquistaní, que es sospechoso por su proximidad a los terroristas yihadistas y que en las últimas décadas ha limitado severamente los poderes de los gobiernos civiles y la democracia en el país. En general, 122 partidos participan en las elecciones, pero solo dos son los que realmente parecen apuntar a la victoria y, por lo tanto, a la formación del futuro gobierno.

El primero es la Liga Musulmana de Pakistán, de orientación conservadora, pero fuertemente contrastada por el aparato de seguridad y el ejército. El líder no será el ex primer ministro Nawaz Sharif, que no puede postularse para las elecciones, sino su hermano menor Shehbaz Sharif, de 66 años y ex jefe del gobierno de Punjab, la región pakistaní más poblada y también la más extensa a nivel electoral. Debe recordarse que la Liga Musulmana de Pakistán ganó las últimas elecciones, en 2013, con un margen considerable. Sin embargo, los escándalos relacionados con la difusión de los documentos de Panamá, que involucraron a Sharif y algunos de los miembros de su familia, han afectado la credibilidad del partido y los consentimientos han disminuido.

El segundo partido es el Movimiento por la justicia de Pakistán, fundado en 1996 por el ex campeón de cricket Imran Khan. Es un partido centrista, muy popular entre los jóvenes. Khan está acusado de haberse alineado demasiado a menudo con la parte de los grupos islamistas más radicales.

Fuente: L’Osservatore Romano

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