Nuestras Misiones Toribianas en acción – Navidad 2017

Haciendo misión, en Huancavelica y Lima.

Posted by Misiones Toribianas on Wednesday, December 27, 2017

Posted by Misiones Toribianas on Saturday, December 30, 2017

Se refuerzan las esperanzas de paz

El camino de la paz en Colombia todavía es largo, pero ya hay resultados concretos. El grupo armado de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) ha entregado el treinta por ciento de las armas en su poder, como estaba previsto en los acuerdos de paz con el gobierno de Bogotá firmados en octubre 2016. Se trata de un paso hacia adelante de gran importancia para poner fin a una de las guerrillas más sangrientas de América latina. Las FARC, el mayor grupo rebelde colombiano, han hecho público ayer que ha sido entregado el treinta por ciento de sus armas al personal de Naciones Unidas como estaba previsto en el tratado de paz. Los rebeldes se han comprometido en entregar otro treinta por ciento del propio arsenal el próximo miércoles, mientras el resto en los próximos quince días. Las armas serán dislocadas en 26 campamentos en varias partes de Colombia. Todavía quedan unos 7000 fusiles y pistolas por entregar a los inspectores de la ONU hasta el completo desarme de la guerrilla, que se transformará en un partido político. La entrega de las armas fue anunciada por el líder de las FARC, Timoleón Jiménez, conocido también como Timochenko, nombre de guerra de Rodrigo Londoño Echeverri. Confirmaciones en ese sentido llegaron también de fuentes gubernativas y de las Naciones Unidas. La entrega del arsenal confirma por consiguiente la voluntad de paz de los guerrilleros, además de las recientes palabras del presidente colombiano, Juan Manuel Santos, premio Nobel por la paz. Santos efectivamente declaró que el de Bogotá y las FARC es el único caso de éxito de un acuerdo de paz, hasta hoy, apoyado por las Naciones Unidas en todo el mundo. La paz «es un cambio verdaderamente fundamental para el futuro de Colombia» explicó recientemente el presidente.

Fuente: L’Osservatore Romano

Dios convierta los corazones de los terroristas

Con el pensamiento en las víctimas de las recientes masacres sucedidas en Egipto e Inglaterra, el Papa recitó el Regina caeli junto a los fieles reunidos en la plaza de San Pedro el domingo 28 de mayo, solemnidad de la Ascensión.

Hablando del atentando del viernes 26 contra los cristianos coptos en Minya, el Pontífice expresó nuevamente «cercanía» al patriarca Teodoro II y «a toda la nación egipcia» golpeada por «otro acto de feroz violencia. Las víctimas, entre las cuales también niños — recordó Francisco — son fieles que se dirigían a un santuario a rezar, y fueron asesinados después de rechazar renegar de su fe cristiana». El deseo del Papa es que «el Señor acoja en su paz a estos valientes testigos, estos mártires, y convierta los corazones de los terroristas». Un llamamiento que el Pontífice renovó también «por las víctimas del horrible atentado del lunes pasado en Manchester, donde tantas vidas jóvenes fueron rotas cruelmente», asegurando estar «cercano a los familiares y a los que lloran la pérdida».

Anteriormente, haciendo referencia a la página evangélica de la Ascensión, el Papa había afirmado que «la Iglesia existe para anuncia el Evangelio». Y precisamente esta es «la alegría de la Iglesia», había reiterado remarcando que «Dios nos ha dado la gran dignidad y la responsabilidad de anunciarlo al mundo, de hacerlo accesible a la humanidad». Esta, añadió, «es nuestra dignidad, este es el más grande honor de cada uno de nosotros, ¡de todos los bautizados!»

«En esta fiesta de la Ascensión — exhortó — mientras dirigimos la mirada al cielo, donde Cristo ha ascendido y está sentado a la derecha del Padre», «reforcemos nuestros pasos en la tierra para proseguir con entusiasmo y valentía nuestro camino, nuestra misión de testimoniar y vivir el Evangelio en todo ambiente». Con la conciencia de que «esta no depende en primer lugar de nuestras fuerzas, de capacidades organizativas o recursos humanos», porque «solamente con la luz y la fuerza del Espíritu Santo nosotros podemos cumplir eficazmente nuestra misión de hacer conocer y experimentar cada vez más a los otros el amor y la ternura de Jesús».

Al finalizar la oración mariana, Francisco recordó también la jornada mundial de las comunicaciones sociales — exhortando a rezar «para que la comunicación, en todas sus formas, sea efectivamente constructiva, al servicio de la verdad rechazando los prejuicios, y difunda esperanza y confianza en nuestro tiempo» — y saludó a un grupo de trabajadores, deseando que las elecciones empresariales no sen guiadas nunca por el mero beneficio sino respetando los derechos de las personas.

Fuente: L’Osservatore Romano

Por la conversión de los terroristas y de los traficantes de armas

«El Señor convierta el corazón de las personas que siembran terror, violencia y muerte, y también el corazón de los que hacen y trafican con armas»: conmocionado por las dramáticas noticias que comenzaban a llegar también a la plaza de San Pedro desde Egipto, el Papa Francisco rezó por las víctimas de los atentados contra los cristianos coptos el Domingo de Ramos.

Sus primeras palabras resonaron el 9 de abril por la mañana, antes del Ángelus con el cual concluyó la misa en el atrio de la basílica vaticana con ocasión de la 32º Jornada mundial de la juventud, celebrada este año a nivel diocesano. «A Cristo, que hoy entra en la Pasión, y a la Virgen Santa » el Pontífice encomendó «a las víctimas del atentado terrorista perpetrado el viernes pasado en Estocolmo», así como también «a los que son aún duramente probados por la guerra, desastre de la humanidad». Y llegados a este punto, informado de uno de los ataques que han sembrado la muerte en el País al cual viajará el 28 y 29 de abril próximos, Francisco quiso expresar «Al querido hermano, Su Santidad Papa Tawadros II, a la Iglesia Copta y a toda la querida nación egipcia» su «profundo pésame» asegurando su oración «por los difuntos y por los heridos» y su cercanía «a los familiares y toda la comunidad».

Fuente: L’Osservatore Romano

El Evangelio según Judas

Del suicidio de Judas –«un hecho histórico incómodo y vergonzoso con el cual la Iglesia no tiene miedo de hacer cuentas»– ha nacido «una obra de misericordia»: con esas treinta monedas, que inútilmente intentó devolver a los sacerdotes, «efectivamente termina por ser construido un cementerio para la sepultura de los extranjeros» en Jerusalén. Es precisamente sobre la «delicada cuestión» del suicidio de Judas y sobre su «pérdida de la fe en el Señor», que el padre Julio Michelini habló ante el Papa y sus colaboradores de la Curia romana el miércoles por la mañana, 8 de marzo, en la quinta meditación de los ejercicios espirituales, que tienen lugar en la Casa Divin Maestro de Ariccia. Y para el predicador –que ha recibido un mensaje de testimonio de un hermano franciscano, párroco en Aleppo, en el cual se describe el calvario de la población– es significativo que esa sangre, contrariamente a las acusaciones antijudías de deicidio, lanzadas sobre todo desde el quinto siglo, no recaiga «sobre la cabeza de Israel» sino en el campo comprado al precio de la sangre de Cristo y convertido, entonces, en «obra de misericordia».

Fuente: L’Osservatore Romano

Los pobres llaman a nuestra puerta

«El pobre en la puerta del rico, no es una carga molesta, sino una llamada a convertirse y a cambiar de vida». Es lo que recuerda el Papa Francisco en el mensaje para la Cuaresma 2017, presentado el martes por la mañana, 7 de febrero.

Centrado en el tema «La Palabra es un don. El otro es un don», la reflexión del Pontífice retoma y actualiza la parábola evangélica de Lázaro: un «relato significativo — la define Francisco— que nos da la clave para entender cómo hemos de comportarnos para alcanzar la verdadera felicidad y la vida eterna, exhortándonos a una sincera conversión».

«La primera invitación que nos hace esta parábola —revela el mensaje— es la de abrir la puerta de nuestro corazón al otro, porque cada persona es un don, sea vecino nuestro o un pobre desconocido». La Cuaresma, de hecho «es un tiempo propicio para abrir la puerta a cualquier necesitado y reconocer en él o en ella el rostro de Cristo». El Papa recuerda que en la raíz de todos los males está la «codicia del dinero», que «puede llegar a dominarnos hasta convertirse en un ídolo tiránico». De este forma, en vez de «ser un instrumento a nuestro servicio», el dinero «puede someternos, a nosotros y a todo el mundo, a una lógica egoísta que no deja lugar al amor e impide la paz».

La parábola muestra además que «la codicia del rico lo hace vanidoso». Su personalidad se desarrolla de hecho, «en hacer ver a los demás lo que él se puede permitir»; pero «la apariencia esconde un vacío interior». Para el hombre corrompido por las riquezas, por tanto «no existe otra cosa que el propio yo, y por eso las personas que están a su alrededor no merecen su atención».

Al final, «el rico sólo reconoce a Lázaro en medio de los tormentos de la otra vida». Y esto es «un mensaje para todos los cristianos»: en realidad, «la raíz de sus males está en no prestar oído a la Palabra de Dios; esto es lo que le llevó a no amar ya a Dios y por tanto a despreciar al prójimo». De aquí la invitación conclusiva del Pontífice a vivir el camino de la Cuaresma como «tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo vivo en su Palabra, en los sacramentos y en el prójimo».

Una plaga que hay que combatir

«Crimen vergonzoso e inaceptable»: en la Jornada de oración y de reflexión contra la trata el Papa volvió a denunciar el drama de todos los que, sobre todo niños, son «esclavizados y abusados», animando a «todos los que de varias maneras» les «ayudan a liberarse de tal opresión». El llamamiento resonó en el Aula Pablo VI durante la audiencia general del miércoles 8 de febrero, fiesta de santa Josefina Bakhita, con el deseo de «que quienes tienen la responsabilidad de gobierno combatan con decisión esta plaga, dando voz a nuestros hermanos más pequeños, humillados en su dignidad».

Teniendo en mano un opúsculo dedicado a la santa, el Papa añadió al texto preparatorio el recuerdo de la historia humana de esta «joven esclavizada en África, explotada, y humillada», pero que «no perdió la esperanza y continuó con su fe» terminando «por llegar como migrante a Europa», donde «sintió la llamada del Señor y se hizo monja». De aquí la invitación a pedirla «por todos los migrantes, los refugiados, los explotados que sufren mucho» y «de manera especial por nuestros hermanos y hermanas rohingyas»: mujeres y hombres –afirmó– «expulsados de Myanmar», que «van de una parte a la otra porque no les quieren». Se trata, aseguró, de «gente buena, pacífica» que sufre desde hace años. Y son «torturados, asesinados, porque continúan con sus tradiciones, su fe musulmana».

En la audiencia el Papa recordó además la beatificación – que tuvo lugar el día precedente en Osaka, Japón–. «Antes que hacer concesiones, renunció a honores y comodidades aceptando la humillación y el exilio», dijo subrayando su testimonio. Por último Francisco habló de la 25º Jornada mundial del enfermo, que se celebra el sábado 11, memoria de la beata Virgen de Lourdes. En la ciudad mariana «la celebración principal será presidida por el cardenal Secretario de Estado» dijo el Papa invitando a rezar «por todos los enfermos, especialmente por los más graves y solos, y por todos los que cuidan de ellos».

Anteriormente el Pontífice continuó con las catequesis sobre la esperanza cristiana, volviéndola a presentar como «llamamiento para no crear muros sino puentes» y para «vencer el mal con el bien».

Fuente: L’Osservatore Romano