Los pastorcillos de Fátima serán canonizados el 13 de mayo

El 13 de mayo, en Fátima, el Pontífice proclamará santos a los pastorcillos Francisco y Jacinta Marto, durante su viaje a Portugal con ocasión del centenario de las apariciones marianas. Los dos niños, testigos junto con la prima Lucía dos Santos, de las apariciones marianas en Cova de Iria, serán elevados al honor de los altares personalmente por el Papa Francisco que por tercera vez presidirá una canonización fuera de Roma después de las de Giuseppe Vaz en Colombo, en Sri Lanka en 14 de enero de 2015 y de Junípero Serra en Washington, el 23 septiembre del mismo año. El Pontífice lo estableció el 20 de abril durante el consistorio ordinario público que tuvo lugar en el palacio apostólico vaticano, durante el cual se hizo pública la fecha del 15 de octubre para la proclamación de otros santos. Se trata de los primeros treinta mártires de Brasil, de tres adolescentes mejicanos protomártires del continente americano y de dos sacerdotes: un escolapio español, fundador de una congregación de religiosas, y un capuchino predicador en Italia meridional entre de finales del siglo XVII e inicios del XVIII.

Fuente: L’Osservatore Romano

La necesidad de una respuesta colectiva

«Actuar sin demora», libres «de presiones políticas y económicas, superando los intereses y comportamientos particularistas» en la lucha contra el cambio climático y contra la pobreza. El Papa Francisco ha hecho un llamamiento sobre esta «grave responsabilidad ética y moral» a los participantes en la Cop22, la conferencia sobre el clima que está teniendo lugar en Marrakech del 7 al 18 de noviembre.

En un mensaje enviado al ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación del reino de Marruecos y presidente de la 22ª sesión de la Conferencia de los Estados parte en la Convención Marco de las Naciones Unidas, el Pontífice ha recordado cómo esta última se desarrolle «pocos días después de la entrada en vigor del acuerdo de París». Cuya adopción –observó– «representa una fuerte toma de conciencia sobre el hecho de que la adopción individual o nacional no es suficiente» mientras es necesaria «una respuesta colectiva responsable». Por otro lado, la aplicación del acuerdo parisino «refuerza la convicción» de que es necesario canalizar las inteligencias «para orientar a la tecnología, además de limitar nuestro poder» para poner a ambos «al servicio de un progreso más sano, más humano, más social y más integral».

En ese sentido la Cop22 «representa una etapa central» visto que el clima «incide sobre toda la humanidad, especialmente sobre los más pobres y sobre las generaciones futuras, que representan el elemento más vulnerable del preocupante impacto de los cambios». Por lo demás, hizo notar el Papa, «la actual situación de degrado ambiental, fuertemente relacionado» con el «humano, ético y social, que desgraciadamente experimentan cotidianamente, cuestiona a todos, cada uno con sus propios roles y competencias» y exige por ello «un renovado sentido de conciencia y responsabilidad».

Expresando el deseo de que los trabajos de Marrakech «estén animados por el mismo espíritu colaborativo y de iniciativa manifestado durante la cop21», el Pontífice ha destacado cómo los temas de la agenda no puedan «ser delegados unicamente a un diálogo técnico, sino que precisan un continuo apoyo político». También porque dicho apoyo estimula «a promover estrategias de desarrollo basadas en una calidad ambiental que podríamos definir solidaria, respecto a las poblaciones más vulnerables», teniendo en cuenta «los fuertes vínculos existentes entre la lucha contra el cambio climático y contra la pobreza».

Por consiguiente, advirtió Francisco, «no se puede limitar todo a una única dimensión económica y tecnológica». Y «es esencial y necesario tener en consideración los aspectos éticos y sociales del nuevo paradigma de desarrollo y progreso». De tal manera, «se entra en los fundamentales campos de la educación y de la promoción de estilos de vida –concluyó– orientados a favorecer modelos de producción y consumo sostenibles».

Fuente: L’Osservatore Romano

Invisibles y sin voz

Explotación, violencia y abusos son plagas aberrantes que queman el futuro de demasiados inocentes

Son sobre todo los niños quienes pagan «los onerosos costes de la emigración, casi siempre causada por la violencia, la miseria y las condiciones ambientales». Es la denuncia del Papa Francisco en el mensaje para la próxima Jornada Mundial del Inmigrante y del Refugiado, que se celebrará el 15 de enero de 2017 sobre el tema «Migrantes menores de edad, vulnerables y sin voz».

El fenómeno, por lo demás, afecta a uno de casi doscientos niños en el mundo. Según datos recientes, además, casi uno de cada tres niños que viven fuera de su país es un refugiado; y durante los últimos diez años, desde 2005 al 2015, además, el número de niños refugiados se ha duplicado.

Difundido la mañana del jueves 13 de octubre, el mensaje papal toma inspiración de la enseñanza de Jesús en el Evangelio –«Quien acoge uno solo de estos niños en mi nombre, a mí me acoge»– Para subrayar la advertencia dirigida a quien escandaliza a los pequeños, es decir ,a los que explotan a «los niños inducidos a la prostitución o utilizados en el negocio de la pornografía, hechos esclavos del trabajo infantil o enrolados como soldados, implicados en tráfico de droga y otras formas de delincuencia, obligados a escapar de conflictos y persecuciones» .

Deteniéndose de manera particular sobre el fenómeno de la inmigración, el Papa hace presente como sean «los menores a pagar los onerosos costes de la emigración», siendo privados, de hecho, de sus derechos declarados por las convenciones internacionales, como el derecho a un ambiente familiar sano y protegido, el derecho-deber a recibir una educación adecuada, o el derecho a jugar y a realizar actividades recreativas. Situación llevada al extremo ulteriormente además, por el hecho de que a menudo los menores migrantes son privados de sus documentos, sin acompañamiento y, por lo tanto, aún más vulnerables frente a la explotación y el abuso.

Ante estos sufrimientos, el Papa se pregunta «como responder» y distingue cuatro líneas maestras: en primer lugar impulsar el reconocimiento del fenómeno migratorio como parte de la historia de la salvación, y en segundo lugar, deseando la protección y la defensa de los menores migrantes. La tercera línea maestra es la integración, especialmente la de los menores destinados a centros de detención a causa del estado de irregularidad o cuando son reclutados por la criminalidad organizada. Y por último el mensaje pide la adopción de soluciones duraderas a través del «esfuerzo de la entera comunidad internacional para acabar con los conflictos y la violencia».

Fuente: L’Osservatore Romano